Malaria o Paludismo, es una de las enfermedades humanas, pero también se presenta en aves y monos. Es causada por la infección de un protozoo del género Plasmodium, que penetra en los glóbulos rojos y los destruye.
Afecta a países de clima templado y cálido, así como a las zonas pantanosas, ya que la malaria no se contagia, la transmisión de los microorganismos responsables se produce por medio la picadura de los mosquitos del género Anopheles, o por la entrada de sangre infectada al ser humano a través de algún tratamiento medico.
Es una de las enfermedades que más trastornos sociales y víctimas ha causado en la historia de la humanidad, ya que estuvo ampliamente extendida, pero a la mitad del siglo XX, fue erradicada en casi todo el mundo. Sin embargo en la actualidad continúa siendo un problema de salud pública muy importante en las regiones tropicales y subtropicales (especialmente en el continente africano).
Entre los factores que mantienen el carácter endémico de esta enfermedad en vastas zonas se encuentran: la resistencia del parásito a las drogas antimaláricas; la migración de poblaciones no inmunes a áreas palúdicas; las condiciones socioeconómicas y culturales, el tipo de vivienda; la resistencia a las campañas antimaláricas; las políticas, estrategias y recursos para el control de la enfermedad; el orden público, y la resistencia a los insecticidas.
No obstante, uno de los factores que más ha contribuido a que esta enfermedad se mantenga aun presente es que se desconoce el comportamiento biológico de las diferentes especies de Anopheles, y este conocimiento es necesario para determinar la dinámica de transmisión de esta enfermedad en cada zona en particular y así poder implementar medidas de control contra los anofelinos.
Los síntomas que la caracterizan son: escalofrío, fiebre intermitente y muy elevada y sudoración profunda, genera un aumento del volumen del bazo, anemia progresiva y deterioro físico. Cuando no existe o se presta el tratamiento adecuado, pude conducir la muerte. Su identificación se da rápidamente mediante un análisis de sangre.
La malaria humana presenta cuatro formas de manifestación y síntomas, cada una de las cuales está producida por una especie de parásito diferente (Plasmodium vivax, P. falciparum, P. malariae, P. ovale ), Los síntomas comunes en los cuatro tipos suelen ser escalofríos, fiebre y sudoración.
La forma más leve de malaria es la malaria terciana benigna, causada por el Plasmodium vivax, en la que la fiebre brota cada dos días después de la crisis inicial (que aparece dentro de las dos semanas después de la infección o transmicion).
La fiebre de la selva o, malaria terciana maligna, o malaria estivo-otoñal, producida por el P. falciparum, es responsable de la mayoría de los casos mortales de malaria. En esta forma de la enfermedad los microorganismos obstruyen los vasos sanguíneos del cerebro produciendo coma, delirio, y finalmente la muerte.
La malaria cuartana, causada por el P. malariae, tiene un periodo de incubación más largo que la malaria terciana o fiebre de la selva. La primera crisis tiene lugar entre los 18 y los 40 días después de la infección. La crisis aparece cada tres días.
La cuarta forma de la enfermedad, que es la más rara, causada por P. ovale, es similar a la malaria terciana benigna.
Durante el periodo de incubación los protozoos crecen dentro de las células hepáticas. Unos pocos días antes de la primera crisis, los microorganismos invaden los hematíes, que son destruidos durante el proceso de desarrollo del protozoo, originando las crisis febriles típicas de la enfermedad.
El tratamiento de la malaria desde el año 1938, se ha basado en un extracto obtenido de la corteza de los árboles de quina propios de Sudamérica, esta corteza contiene quinina, un fármaco utilizado para tratar la malaria, ya que contiene cierta toxicidad que ayuda a detener el crecimiento de los protozoos en la circulación sanguínea. En el siglo XIX, tras la casi completa desaparición de sus hábitats naturales, proliferó el cultivo de este árbol en la India y en el Sureste asiático.
Buen comienzo; estaré atento al desarrollo del tema. Publicar estadísticas de la enfermedad.
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